{"id":1905,"date":"2025-04-03T15:42:33","date_gmt":"2025-04-03T15:42:33","guid":{"rendered":"https:\/\/redunete.net\/home\/?p=1905"},"modified":"2025-04-07T13:22:05","modified_gmt":"2025-04-07T13:22:05","slug":"que-implica-hablar-de-calidad-de-la-educacion-en-la-multimodalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/redunete.net\/home\/que-implica-hablar-de-calidad-de-la-educacion-en-la-multimodalidad\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 implica hablar de \u201ccalidad de la educaci\u00f3n\u201d en la multimodalidad?"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:38% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/redunete.net\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/foto_autor_articulo_redunete.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1935 size-full\" srcset=\"https:\/\/redunete.net\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/foto_autor_articulo_redunete.jpeg 1024w, https:\/\/redunete.net\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/foto_autor_articulo_redunete-300x300.jpeg 300w, https:\/\/redunete.net\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/foto_autor_articulo_redunete-150x150.jpeg 150w, https:\/\/redunete.net\/home\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/foto_autor_articulo_redunete-768x768.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p><strong>Autor: <\/strong>Andr\u00e9s Fernando Torres Tovar.<br>Universidad Aut\u00f3noma de Occidente.<br>Centro de Transformaci\u00f3n Digital Educativa.<br>Coordinador del \u00c1rea de Experiencias Educativas Digitales.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Correo electr\u00f3nico: <\/strong>aftorres@uao.edu.co.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Redes sociales:<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.linkedin.com\/in\/andr%C3%A9s-fernando-torres-tovar-2203a6bb\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">LinkedIn<\/a><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-wide\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-ast-global-color-0-color has-text-color has-link-color wp-elements-f2051ebe35025dfed62ca4ac4d6b6ddc\">Resumen<\/h3>\n\n\n\n<p>T\u00e9rminos como \u201ccalidad\u201d y \u201ceducaci\u00f3n de calidad\u201d se han vuelto centrales en el dise\u00f1o de pol\u00edticas y reformas en la educaci\u00f3n.&nbsp; Sin embargo, definir calidad es un reto, pues su significado evoluciona a trav\u00e9s de los tiempos. Hoy, la calidad en educaci\u00f3n puede entenderse de diversas maneras como excelencia, perfecci\u00f3n en los procesos, eficiencia en recursos, o preparaci\u00f3n para el mundo laboral. En este marco, la multimodalidad se plantea como una v\u00eda para hacer la educaci\u00f3n m\u00e1s inclusiva y adaptativa a las necesidades de los estudiantes. El reto actual para la educaci\u00f3n superior es construir una calidad que no solo refleje los ideales de eficiencia e inclusi\u00f3n, sino tambi\u00e9n la autenticidad de las experiencias y demandas de cada sociedad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-ast-global-color-0-color has-text-color has-link-color wp-elements-17137343c1cfe8b41708921bec0f6af1\">Palabras clave<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>&lt;&lt;<\/strong>calidad, educaci\u00f3n de calidad, multimodalidad, inclusi\u00f3n, eficiencia<strong>&gt;&gt;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los discursos de pol\u00edtica p\u00fablica educativa reverberan con frecuencia t\u00e9rminos como \u201ccalidad\u201d, \u201ccalidad de la educaci\u00f3n\u201d o \u201ceducaci\u00f3n de calidad\u201d. Estas expresiones se convierten, en nuestro tiempo, en los engranajes que impulsan las transformaciones del \u00e1mbito educativo. Pero cabe preguntarnos, como quien desenreda un hilo antiguo: \u00bfde qu\u00e9 hablamos al decir \u201ccalidad de la educaci\u00f3n\u201d? Emprendamos, pues, un breve recorrido por los ecos y matices que este concepto lleva consigo, en di\u00e1logo con la multimodalidad, y exploremos algunas de sus reminiscencias. No pretendemos trazar una arqueolog\u00eda foucaultiana, pero s\u00ed ahondar en esas huellas que el tiempo ha dejado en el t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea de calidad hunde sus ra\u00edces en el pensamiento antiguo, all\u00e1 en los d\u00edas de Arist\u00f3teles, quien ya esbozaba una clasificaci\u00f3n de la calidad en los objetos materiales y propon\u00eda el t\u00e9rmino cualitativo de la cantidad. Una noci\u00f3n que, en los siglos posteriores, resonar\u00eda en el pensamiento de fil\u00f3sofos como Kant, quien hablaba de calidad para aludir al tr\u00e1nsito de un estado potencial al estado real de los objetos, una suerte de movimiento que los lleva a ser en plenitud. Hegel, recogiendo la antorcha del pensamiento aristot\u00e9lico, destacar\u00eda la relevancia de la calidad al incluirla en las primeras categor\u00edas del ser, sugiriendo con ello que los cambios cuantitativos pueden engendrar nuevas cualidades.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, Marx penetrar\u00eda en esta idea, al integrar la noci\u00f3n de calidad en un sentido sist\u00e9mico, reconociendo que los productos, incluidos los educativos, desarrollan cualidades sociales que reflejan su lugar en el entramado de relaciones que constituyen la sociedad. As\u00ed, la calidad en la educaci\u00f3n no es solo un ideal abstracto; es un espejo que revela c\u00f3mo cada \u00e9poca, cada pensador y cada sistema la conciben, de acuerdo con las corrientes y aspiraciones de su tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el advenimiento de la sociedad posindustrial, el concepto de calidad comenz\u00f3 a adquirir nuevos matices, como quien recoge en su andar part\u00edculas de sentido. Estos significados se han ido acumulando y cristalizando, como una capa de sedimentos, hasta reflejarse en las definiciones que hoy nos ofrecen los diccionarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero, encontramos la calidad descrita como una \u201cPropiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor\u201d (RAE, 2024). Aqu\u00ed, la calidad se erige como una medida, un baremo que posiciona los objetos los compara y los valora, atrapando en su juicio lo que hay de distintivo en cada uno. Luego, en un segundo reflejo, la calidad se nos presenta en su acepci\u00f3n absoluta: \u201cbuena calidad, superioridad o excelencia\u201d&nbsp; (RAE, 2024). As\u00ed, el t\u00e9rmino se alza, no como una simple propiedad, sino como un ideal casi inalcanzable, una suerte de cima a la que solo acceden las expresiones m\u00e1s elevadas de cada ser, de cada objeto o de cada esfuerzo humano. Esta noci\u00f3n de excelencia deja entrever que la calidad, en su sentido m\u00e1s puro, es una aspiraci\u00f3n, una br\u00fajula que gu\u00eda hacia aquello que sobresale y se distingue por su esencia misma.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el t\u00e9rmino \u201ccalidad\u201d ha acumulado capas de significado, como sedimentos en el cauce de un r\u00edo, cada uso contribuyendo a la riqueza de su caudal sem\u00e1ntico. En la educaci\u00f3n, autores como Barriga (2008) y Martinez Boom (2004) se\u00f1alan que este vocablo ha adquirido un tono a\u00fan m\u00e1s vibrante y diverso, especialmente en el contexto de reformas impulsadas por la marea globalizadora de organismos internacionales, los cuales se han valido del lema de \u201cmejorar la calidad educativa\u201d para justificar sus renovaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Es claro que tras este af\u00e1n de elevar la \u201ccalidad de la educaci\u00f3n\u201d subyacen matices que no siempre se revelan en la superficie; el concepto se pliega, despliega y adapta a las m\u00faltiples visiones que lo interpretan. A continuaci\u00f3n, proponemos un recorrido por algunas de estas connotaciones que, sin pretender agotar su sentido, permiten entrever los intereses que nutren una perspectiva educativa con tintes tecnocr\u00e1ticos y eficientistas (Barriga, 2008). Cada interpretaci\u00f3n, cada uso, nos deja entrever la trama oculta de una mirada que, en su aspiraci\u00f3n por resultados medibles, tiende a reducir el vasto panorama de la educaci\u00f3n a cifras y m\u00e9tricas, lo que puede sacrificar en el altar de la eficiencia los matices y las aspiraciones de un aprendizaje pleno y humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Insistamos: al hablar de calidad, no estamos ante una idea simple ni uniforme; la calidad, como concepto, es tan vasta y profunda como el horizonte al que una instituci\u00f3n educativa dirige su mirada. Hay quienes ven en la calidad la excelencia misma, el ideal supremo al que s\u00f3lo algunos pueden aspirar. En este imaginario, calidad es sin\u00f3nimo de un resultado que deslumbra, que se alza como un faro de distinci\u00f3n en medio de la vastedad acad\u00e9mica. La calidad, entonces, adquiere una estatura que pocos alcanzan, su significado se enmarca en el brillo de lo inalcanzable.<\/p>\n\n\n\n<p>Si, en cambio, la abrazamos como perfecci\u00f3n, se convierte en la precisa ejecuci\u00f3n de cada proceso, en un mecanismo que no admite desv\u00edos. La perfecci\u00f3n es entonces la l\u00ednea fina y pulida sobre la que camina la instituci\u00f3n; cada detalle ejecutado con el rigor de un relojero, y cualquier m\u00ednimo error ser\u00eda una grieta en el espejo pulido de la calidad. Aqu\u00ed, la precisi\u00f3n es el alfa y el omega, un ideal que no ofrece concesiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay quienes ven la calidad como el cumplimiento de los objetivos; una medida flexible y mutable que se adapta a los matices de cada contexto. Es la br\u00fajula que gu\u00eda al sistema hacia las metas planteadas, la mano que entiende que cada instituci\u00f3n es un universo en s\u00ed mismo, con realidades y desaf\u00edos que s\u00f3lo se despliegan ante quienes las habitan. Es en esta multiplicidad de metas y en la habilidad para alcanzarlas donde calidad toma un nuevo matiz: es el arte de cumplir, de responder con eficacia a la complejidad de lo que cada espacio demanda.<\/p>\n\n\n\n<p>Analizando desde el prisma de la eficiencia, calidad se vuelve econom\u00eda de recursos, la f\u00f3rmula precisa de lo m\u00ednimo que resulta en lo m\u00e1ximo. En educaci\u00f3n, esta econom\u00eda se plasma en el logro de los estudiantes, en la capacidad de alcanzar los objetivos propuestos sin desborde, sin desperdicio. La eficiencia se revela, entonces, como la danza exacta de recursos y logros, en la que cada elemento cuenta, cada esfuerzo tiene un eco en el aprendizaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se contempla la adaptaci\u00f3n al mundo laboral, calidad se vuelve el espejo en el cual el estudiante puede verse como un ser preparado para los desaf\u00edos del oficio, de la vida profesional. Este reflejo es m\u00e1s que un conocimiento; es una habilidad y una actitud que confirman que el aprendizaje tiene un prop\u00f3sito m\u00e1s all\u00e1 de las aulas. Aqu\u00ed, la calidad reside en la capacidad de responder, con la destreza de un arquitecto que moldea mentes preparadas para construir.<\/p>\n\n\n\n<p>Viene entonces la dimensi\u00f3n de la satisfacci\u00f3n del estudiante, como el eco que responde a sus expectativas y anhelos. Esta forma de calidad vive en la relaci\u00f3n entre la instituci\u00f3n y quien la transita; es una promesa cumplida, un espacio de encuentro entre la educaci\u00f3n y el alumno que espera ser comprendido y orientado. En esta calidad, cada estudiante encuentra un reflejo de sus necesidades, un suelo f\u00e9rtil donde el aprendizaje se nutre de la escucha y el acompa\u00f1amiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La transformaci\u00f3n, el valor a\u00f1adido, es otra dimensi\u00f3n de calidad, tal vez la m\u00e1s \u00edntima y profunda: es el cambio sutil y poderoso que ocurre en el coraz\u00f3n del estudiante. Esta calidad es una l\u00ednea de tiempo que abarca el inicio y el final del proceso educativo, y en la cual cada paso es un pelda\u00f1o en el devenir ascendente personal y social del estudiante. Es la marca indeleble que deja la educaci\u00f3n en quienes se entregan a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la calidad como innovaci\u00f3n es la capacidad de la instituci\u00f3n para mirar el horizonte y adaptarse, para prever los cambios y responder con agilidad. En el \u00e1mbito educativo, especialmente en la educaci\u00f3n inicial, esta calidad es la frescura de ideas nuevas, de estructuras que se transforman con el tiempo y los contextos, resistiendo la rigidez y acogiendo la evoluci\u00f3n como una constante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 sucede cuando a\u00f1adimos la idea de multimodalidad al concepto de calidad en la educaci\u00f3n? Es como si un nuevo juego de luces y sombras entrara en escena, y sumara complejidad en medio de destellos de promesa y desaf\u00edos. Cada instituci\u00f3n, en sinton\u00eda con los lineamientos de la pol\u00edtica nacional educativa, contempla las diversas modalidades como una oportunidad que trae consigo avances junto con incertidumbres y dudas.<\/p>\n\n\n\n<p>La presencialidad, ya de por s\u00ed desafiante a\u00fan antes de hablar de calidad, no es el \u00fanico terreno donde esta noci\u00f3n se pone a prueba; las modalidades alternativas no se libran de tales expectativas. Aparentemente, partimos de una premisa fundamental: la multimodalidad es un camino hacia una educaci\u00f3n m\u00e1s inclusiva, y esta inclusi\u00f3n es, en s\u00ed misma, un pilar esencial de la calidad educativa. Aqu\u00ed, la calidad se define no solo por lo que se ense\u00f1a, sino por c\u00f3mo se asegura que cada estudiante, sin importar su realidad, pueda acceder a una educaci\u00f3n que responda aut\u00e9nticamente a sus necesidades.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la multimodalidad emerge como una respuesta a la diversidad, a trav\u00e9s de rutas de aprendizaje que atraviesan contextos y abren puertas equivalentes para estudiantes de todos los or\u00edgenes y, dicho con reserva, de todas las latitudes. En tal sentido, la calidad se vuelve entonces una manifestaci\u00f3n de esta accesibilidad, del esfuerzo por ofrecer oportunidades educativas que, aunque distintas en forma, compartan un valor com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>A su vez, el abanico de modalidades sugiere un fortalecimiento en los procesos de ense\u00f1anza-aprendizaje, una expansi\u00f3n de la cobertura educativa que permite modos diversos de acceso al conocimiento. La flexibilidad que aporta esta promesa no solo ampl\u00eda el alcance de la educaci\u00f3n, sino que, se considera, optimiza el aprendizaje a trav\u00e9s de tecnolog\u00edas que estimulan la experiencia educativa. Aqu\u00ed, evaluar la calidad implica observar c\u00f3mo cada modalidad facilita, sostiene y potencia un aprendizaje que perdura (Gladic y Caut\u00edn, 2016) y puede aplicarse m\u00e1s all\u00e1 del aula.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, como nos muestra la historia, las proclamaciones estatales sobre la calidad en educaci\u00f3n se articulan dentro de ideolog\u00edas que, al chocar con la realidad, no logran hallar experiencias concretas que validen su pertinencia o efectividad. En ocasiones, estas declaraciones responden m\u00e1s a las grandes corrientes de la globalizaci\u00f3n que a una reflexi\u00f3n profunda sobre la propia realidad educativa. Bajo este influjo, la competitividad ha sido elevada a s\u00edmbolo de progreso, de manera que la educaci\u00f3n superior, en su estructura institucional, se ve impelida a perseguir ideales que, si bien son ambiciosos, resultan a\u00fan difusos. As\u00ed, la calidad educativa se convierte en una meta lejana que debe ser probada por m\u00e9todos que a\u00fan no hallan un cauce definitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, el concepto de calidad en educaci\u00f3n se despliega en m\u00faltiples facetas y expectativas, cada una modelada por los desaf\u00edos y promesas de su tiempo. Hoy, ante las exigencias de competitividad e inclusi\u00f3n que impone la globalizaci\u00f3n, la educaci\u00f3n superior se enfrenta a la tensi\u00f3n entre ideales y realidades. La multimodalidad, la accesibilidad y la eficiencia se presentan como caminos posibles hacia una calidad inclusiva y adaptativa; sin embargo, las pol\u00edticas estatales deben trascender el eco de las tendencias globales para construir una noci\u00f3n de calidad anclada en experiencias reales y significativas. Solo as\u00ed ser\u00e1 posible que la educaci\u00f3n supere el reto de ser no solo un proyecto, sino tambi\u00e9n un reflejo aut\u00e9ntico de las aspiraciones y necesidades de cada sociedad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-ast-global-color-0-color has-text-color has-link-color wp-elements-a4b8df36ab05e9b414979887ff137b29\">Referencias<\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Boom, A. M. (2004). De la escuela expansiva a la escuela competitiva: dos modos de modernizaci\u00f3n educativa en Am\u00e9rica Latina (Vol. 5). Anthropos Editorial.<\/li>\n\n\n\n<li>D\u00edaz Barriga, \u00c1. (2008). Pensar la did\u00e1ctica. Amorrortu Editores.<\/li>\n\n\n\n<li>Gladic Miralles, Jadranka, &amp; Caut\u00edn-Epifani, Violeta. (2016). Una mirada a los modelos multimodales de comprensi\u00f3n y aprendizaje a partir del texto. Literatura y ling\u00fc\u00edstica, (34), 357-380. <a href=\"https:\/\/dx.doi.org\/10.4067\/S0716-58112016000200017\">https:\/\/dx.doi.org\/10.4067\/S0716-58112016000200017<\/a><\/li>\n\n\n\n<li>REAL ACADEMIA ESPA\u00d1OLA: Diccionario de la lengua espa\u00f1ola, 23.\u00aa ed., [versi\u00f3n 23.7 en l\u00ednea]. &lt;<a href=\"https:\/\/dle.rae.es\">https:\/\/dle.rae.es<\/a>&gt; [26 de octubre de 2024].<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-ast-global-color-0-color has-text-color has-link-color wp-elements-b8fc3ad88aa86810f1ce2b1b83f01969\">Recursos relacionados<\/h3>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Bondarenko Pisemskaya, N.,&nbsp; (2007). Acerca de las definiciones de la calidad de la educaci\u00f3n. Educere, 11(39), 613-621.<\/li>\n\n\n\n<li>Fundaci\u00f3n Empresarios por la Educaci\u00f3n (FExE). (2023). Repensar la educaci\u00f3n: Rutas para transformar la calidad educativa. Ed. Planeta.<\/li>\n\n\n\n<li>Malpica, F. (2013). 8 ideas clave: calidad de la pr\u00e1ctica educativa; referentes, indicadores y condiciones para mejorar la ense\u00f1anza-aprendizaje (Vol. 21). Gra\u00f3.<\/li>\n\n\n\n<li>Ministerio de Educaci\u00f3n Nacional [MEN]. (2019). Decreto 1330 de 2019, por el cual se establecen los lineamientos para la calidad de la educaci\u00f3n superior en Colombia. Diario Oficial.<\/li>\n\n\n\n<li>Ministerio de Educaci\u00f3n Nacional [MEN]. (2024). Decreto 0529 de 2024, por el cual se modifica el sistema de aseguramiento de la calidad en la educaci\u00f3n superior en Colombia. Diario Oficial.<\/li>\n\n\n\n<li>Popkewitz, T. (1997). Sociolog\u00eda pol\u00edtica de las reformas educativas. Editorial Morata.<\/li>\n\n\n\n<li>S\u00e1nchez Meca, D. (1989). En torno al superhombre: Nietzsche y la crisis de la modernidad. Editorial Anthropos.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Andr\u00e9s Fernando Torres Tovar.Universidad Aut\u00f3noma de Occidente.Centro de Transformaci\u00f3n Digital Educativa.Coordinador del \u00c1rea de Experiencias Educativas Digitales. 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